martes, 4 de enero de 2011

Facetas (Novela)

Capitulo III

Rebobina, hoy es el día

Acabo el día, claro que solo se hicieron 8 horas de dictados interminables de clases que despreciaban el tiempo que por voluntad podría cambiar en algo más vital, pero el silencio que surgía entre hora y la bulla que salia cada día al trasnochar regalo el suspiro bajo la almohada de un muchacho que recostaba cabeza en la carpeta y miraba recogido con ojos entre abiertos y pupilas hinchadas cada sombra pasar en frente suyo sin dilemas en la cabeza que liviana y delicada, Julio subió del sitio del que postraba dentro del aula y lo escogió de inmediato vio que lo conocería que en el veía un amigo para el futuro, verdad o solo corazonada; palabra peligrosa de pronunciar, amigo.

Años atrás dio un zarpado al destino conociendo un provinciano de pelo castaño ojos claros y frente amplia, tendió su mano y cogió el codo, se despidieron en un abrazo y hoy en sus espaldas queda aun marcada cada forma de las manos, son hermanos. El jovenzuelo partió entre verano y ocasionalmente comparten anécdotas y dudas que quedan servidas sobre mesa, no hay medias tintas sus egos son amplios, no definieron la modestia en sus diccionarios pero parece que mantienen aun decencia en sus actos, depende de la estación que va entrando.

¡Levantate!... disculpa... ¿tienes grupo? el sueño se acabo, saluden a la realidad. Al darse cuenta estaba rodeado flanqueado por tres mujeres que le habían soltado cada una, una pregunta; y no lo dejaron partir. -ah no claro que no- -¿tu CUI?- -¿ah?- -rápido apúrate aleja- -ya dime amigo, o nos choteas- -20062222- -Listo¡- -oye toma dáselo al profe ahí esta ta bajando- -¿yo?- -claro que tu, eres el último del grupo-. Corrió, bajo las gradas sin pensar empujo a una chica de espaldas -disculpa!- y llego -Ingeniero la lista disculpe- -bueno para encontrar grupo siquiera no se quedo dormido- asintió con la cabeza queriendo encontrar excusa o por lo menos quedarse con la ultima palabra pero desde que bajo con la hoja en mano había perdido su autoridad -hasta el jueves señor, y descanse-, media vuelta y a clases, a recoger la maleta que dejo regada en media clase. Ahí en medio sobre la carpeta tres mujeres charlaban las mismas que dejaron el susurro del sueño por la fatiga de bajar y subir 200 escalones, al moverse noto que una escribía con uno de sus PARKER al verla ella ni se inmuto termino y dejo el lapicero encima sobre la mesa y sonrió, basto eso para coger las cosas con cuidado y guardar uno a uno los cuadernos, -ah mi nombre es Alejandra, ella es eve...lin- -Daniela- asintió con la cabeza, como si se tratase de un gusto y concluyo -Mi nombre es Ricardo-.

-Ya quedan solo dos- miraba desde una de las barandas y fijo una sonrisa en cada una movió el indice fijo el viento y volteo el cuerpo, un día mas parte para no volver más.

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