Mi dilema se encuentra en el aire que baja con el mar,
refresca la cara y brilla sobre la cresta que se vuelve a formar;
una sonrisa, combina el llanto a tierna edad
con la dulzura de saber que hoy no supimos la verdad.
El mar, en su ocaso, invita a nadar
pero las olas dejan solo recordar;
el cobijo de los brazos que llamo dilema,
¿llorar? no hay testigo, solo la memoria y la arena.
Sin pena que nazca ni lástima que dar,
queda el sollozo que se guarda entre la luna y el mar;
extrañas son las lagrimas que estallan en la arena,
ni rastro ni vestigio, solo la memoria vaga de un crío.
Si el silencio canta con las olas,
la pena al pasado lleva y trae memorias como la marea arrima la sal,
pero deja la masa recuesta como el hombre de brios tiernos,
que escucha sin quejar, el llanto que empieza a sonar.
Calculemos un par de versos
Hds
martes, 22 de octubre de 2019
lunes, 21 de mayo de 2012
Bajo un manatial de otoño
mi canción se va
la letra tintileando está
como el agua que cae
de un boton vuelve a estallar
en el aire se entierra
con silencio quieto esta
¿que musa caminando esta?
que no deja quieto el manantial
mi nota se pierde
ahora vaga entre dia y noche
no veo mas que la silueta del mar
mi cancion se va
melodía es lo que el corazon añora escuchar
el timbre de esa voz
donde está¡
la niebla sega el oido que quiere escuchar.
la deidad de mi dia
perdida ya está
ni la noche mas larga
ni el dedal bajo la cuna
el cobijo de mi brazos
vacíos vuelven a estar.
Bajo el alba
dejo mi razon
abandono el cuerpo
marchando al norte
ahi donde descansa el sol
ahi donde mi voz calma
por tu amor.
la letra tintileando está
como el agua que cae
de un boton vuelve a estallar
en el aire se entierra
con silencio quieto esta
¿que musa caminando esta?
que no deja quieto el manantial
mi nota se pierde
ahora vaga entre dia y noche
no veo mas que la silueta del mar
mi cancion se va
melodía es lo que el corazon añora escuchar
el timbre de esa voz
donde está¡
la niebla sega el oido que quiere escuchar.
la deidad de mi dia
perdida ya está
ni la noche mas larga
ni el dedal bajo la cuna
el cobijo de mi brazos
vacíos vuelven a estar.
Bajo el alba
dejo mi razon
abandono el cuerpo
marchando al norte
ahi donde descansa el sol
ahi donde mi voz calma
por tu amor.
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