lunes, 29 de noviembre de 2010

Obra en barro


El idioma del vulgar no se deshace con el vaivén,
de los dichos de una vocal;
ni se enfundan con acentos,
que en sencillo tu corazón broto para palpitar,
aquella la belleza que hace de un sueño
pedazo de brillo
permite acompañar
un silbido, un canto
y el adiós al oído volar.

Si el vago en su dilema
canta con la sonrisa a cuesta
brinda a la mar aquel sueño sobre tierra,
duerme en paz,
el ebrio toca la sinfonía
que una vez tu corazón
en sobriedad gimió
con desdén palpitar
es sólo reflejo burdo de quien dice vivir
pero con su pulso muere sin obrar
pues el hombre abatido es
y amando en placer está.


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hds_
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